Renovar una gran concepción del mundo
Victoria de Playa GirónLa Habana, Cuba. - “El socialismo no es, precisamente, un problema de cuchillo y tenedor, sino un movimiento de cultura, una grande y poderosa concepción del mundo...”, escribía Rosa Luxemburgo, en febrero de 1916. Y 45 años después, en una casi desconocida isla del Caribe, un joven barbudo proclamaba la defensa de una Revolución “de los humildes, por los humildes y para los humildes”.
Aquel 16 de abril de 1961, Fidel Castro, desde la esquina de 23 y 12, en pleno Vedado, anunciaba el trascendental cambio que sobrevenía no sólo en Cuba, sino en todo el planeta: el Socialismo saltaba las fronteras de Europa y se instalaba por primera vez en América, y nada menos que a 180 kilómetros de la principal potencia imperialista de la historia.
Proceso renovador
Muchos ciclones nos han azotado desde aquel acto en 23 y 12, pero la utopía socialista, con innegables avances y dolorosos retrocesos, ha pervivido en Cuba a contramano de todos y sobre los hombros de una masa mayoritaria.
Aquí se hizo posible lo que parecía irrealizable y el Socialismo, nacido en frías tierras nevadas, echó raíces bajo el caliente sol caribeño.
La metamorfosis socialista de la isla, hace ya más de medio siglo, significó también el inicio de un inédito enfrentamiento con Estados Unidos, empeñado en sabotear la marcha del cuestionador proceso. Pero, dialéctica mediante, la transformación continúa y ahora los cubanos, de cara a la actualización del sistema, buscan, como quería Rosa Luxemburgo, renovar esta grande y poderosa concepción del mundo.
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Abril sus flores abría,