Despilfarrar el ahorro Imprimir E-mail
Escrito por Raúl Menchaca   
Lunes, 05 de Julio de 2010 11:09

“No podemos gastar más de lo que tenemos”, ha repetido Raúl de diversas maneras y en distintos foros y esa apelación presidencial no ha sido banal.

Con una economía frágil, cercada, acosada y a ratos renqueante, el país tiene que calcular bien el uso de cada centavo para lograr la máxima eficiencia posible, algo que aún sigue siendo una tarea pendiente.

Para nadie son secretas las tensiones que sufren las finanzas cubanas y por ende el ahorro ha pasado a ser, en las condiciones actuales, una fuente adicional de ingresos.

Planificar bien cada gota de los 90 mil barriles diarios de petróleo que obtiene el país en Venezuela, es una estrategia inteligente del gobierno, pero su éxito depende en buena medida de la actuación de todos los ciudadanos. Si derrochamos, todos perdemos dinero y vendrán entonces los problemas.

Compleja situación

Marcada por serios problemas estructurales, la economía cubana vuelve hoy a sufrir graves tensiones como consecuencia de la conjunción de varios factores.

Por un lado, y en primerísimo lugar, el asedio constante de Estados Unidos que no nos deja vivir en paz. Por otro, los inevitables coletazos de una crisis globalizada que hacen blanco con más fuerza sobre los más pobres.

Así, en la actualidad tenemos que vender más baratas nuevas materias primas, como sucede con el níquel, y comprar más caros productos básicos como los alimentos.

Por eso las constantes apelaciones gubernamentales, con Raúl a la cabeza, para hacer entender a la ciudadanía sobre la necesidad de ahorrar en todos los sectores. Desde la fábrica más grande hasta la más humilde vivienda, todos tienen la responsabilidad de gastar lo menos posible en beneficio del colectivo.

Ahorro es sustituir importaciones

Mientras el mundo rico derrocha, y no sólo combustible, Cuba hace equilibrio sobre la fina cuerda del ahorro como herramienta de supervivencia económica.

Cuando en casa apagamos un bombillo o en el trabajo desconectamos un aire acondicionado, más allá de las lógicas molestias, hacemos un aporte a una campaña que está vinculada de manera directa al futuro del país.

Solo mediante el gasto racional se podrá evitar el regreso de los molestos apagones que serían terribles en estos días de calor extremo.

El ahorro de combustible es parte también de la sustitución de importaciones, una tarea que no sólo es producir en casa lo que necesitamos, sino también evitar comprar de más. Por eso, hoy en Cuba lo único que se puede despilfarrar es el ahorro.

 

 


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