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Magisterio fundacional de una nación

La Habana.- Cuba es una nación fundada por maestros que no sólo predicaron en las aulas, sino en los hechos.

Educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido: es hacer de cada hombre resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive: es ponerlo al nivel de su tiempo, para que flote sobre él, y no dejarlo debajo de su tiempo con lo que no podrá salir a flote; es preparar al hombre para la vida, escribía Martí en el diario neoyorquino La América, en noviembre de 18.

Con esa frase resumía la Patria ya imaginada por otros educadores empeñados desde antes en sacudir el terco yugo colonial.

Porque Martí, adelantado en todo, sabía que la educación era la única base segura para consolidar un proyecto de nación avizorado antes por otros ilustres pedagogos cubanos.

Maestros fundadores

José Agustín Caballero, Félix Varela, José de la Luz y caballero, Rafael María de Mendive y -quien otro podía ser- José Martí, fueron los Maestros Fundadores de una nación acrisolada en el horno de la rebeldía.

Pedagogos, pero primero cubanos de auténtica raigambre, ese quinteto sembró y recogió la cosecha de una educación que buscaba el perfeccionamiento humano pero sobre todo la libertad de un país aherrojado por España.

Con una incansable prédica independentista en aulas, pasillos, salones y en cuanto foro pudieron arañar a la Corona, ellos fundieron las bases del país que HOY tenemos.

Cinco maestros fueron suficientes para dar un vuelco supremo a la historia de la isla, para hacernos pasar de servil colonia a nación balbuceante, pero nación al fin y al cabo.

Educación salvadora

Aquellos Maestros Fundadores de la nación intuyeron que la educación era “el único medio de salvarse de la esclavitud”, como escribió Martí en el periódico Patria.

De esa enseñanza liberadora, predicada por Caballero, Varela, Luz y Caballero, Mendive y martí, nació un ejército impetuoso que, en lucha terrible y desgarradora, parió un país nuevo.

Aquella rebelión de terratenientes y esclavos, dramática pero sublime, fue el súmmum de varias generaciones cuya fe en el porvenir había sido labrada en las aulas por los más adelantados pensadores criollos.

Así, de ideas y machetes se constituyó una Patria que primero sólo estuvo en las mentes ansiosas de Cinco Maestros. Honrémoslos. Debemos a ellos lo que somos y seremos ya para siempre.




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