Tras las huellas de una obra de amor
... una de sus crónicas califico al locutor y animador Julio AcandaLa Habana, Cuba.- Cuando el periodista y presentador de la televisión cubana, Julio Acanda, tenía apenas 10 años, su padre le mostró una foto de José Martí en Jamaica.
Le preguntó si notaba algo extraño, pero el pequeño solo vio al hombre de mirada triste, del cual le hablaban en la escuela, ataviado con un traje.
Su padre le reveló que tenía los zapatos rotos; le contó entonces que, en ese momento, Martí tenía cientos de pesos en sus bolsillos, recogidos para la lucha por la independencia de Cuba, y fue incapaz de coger un solo centavo para sus zapatos.
Aún no salía el pequeño de su asombro cuando el señor Acanda le dijo: Ese hombre, hijo mío, es un hombre decente. Aunque esa palabra ha dejado de usarse, Julio la aprendió para siempre y lo unió, de por vida, a la obra de Martí.
La esperanza hace lo imposible
Cerca del Centenario de la muerte del Apóstol, siendo Julio Acanda reportero del Sistema Informativo en la Isla de la Juventud, comenzó a fraguar la idea de hacer una serie que permitiera a los cubanos conocer los lugares que visitó Martí y que de alguna manera contribuyeron a su fortaleza espiritual.
Muchos lo tildaron de loco, de soñador, pero como "la mejor manera de decir es hacer", comenzó a recorrer los sitios donde estuvo el Héroe Nacional en la Isla de la Juventud.
Fue entonces cuando contactó al camarógrafo Antonio Gómez, conocido como El Loquillo, quien se encantó con el proyecto y apoyó a Acanda.
Comenzó así un largo bregar Tras las huellas de la historia, serie documental que cuenta hoy con 81 capítulos y a pesar de sus años sigue cautivando al público.
Juntarse: esta es la palabra del mundo
Julio Acanda y Antonio Gómez conformaron un equipo que legó a los cubanos una de las experiencias más enriquecedoras, y es la oportunidad de acercarnos a los sitios donde vivió Martí.
Ellos nos llevaron a donde se casó, donde escribió La Edad de Oro, donde les habló a los tabaqueros, donde desembarcó con Gómez, en fin, nos llevaron tras las huellas del Apóstol.
El ojo periodístico de Julio Acanda, el lente intrépido de Antonio Gómez, y la edición de Amelia Divó, unidos a personas de incalculable valor que los ayudaron, hicieron de la serie documental Tras las huellas de la historia, un sueño hecho realidad.
Aunque no lo parezca, se hizo con escasos recursos pero con todo el talento de sus realizadores, quienes hicieron valer la frase martiana: Se afirma el pueblo que honra a sus héroes.
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