Treinta de noviembre, recuerdo de una gran hazaña
acciones-30-noviembreLa Habana, Cuba.- “El hecho más significativo que recuerdo de esos días es el papel que jugaron los maestros”.
Así comentó al espacio Enfoque Miguel Juan Deulofeu Ramos, Teniente Coronel retirado del Ministerio del Interior, al rememorar las acciones del 30 de noviembre de 1956 en Santiago de Cuba.
A pocos de días de cumplirse 55 años del levantamiento popular en esa ciudad, Miguel narra su historia: “Yo integraba una de las células de acción y sabotaje de la denominada Acción Revolucionaria Oriental, que posteriormente se integraría al movimiento 26 de Julio”.
Y agrega: “cuando a Frank País le dan la misión de apoyar el desembarco del yate Granma, comenzamos el adiestramiento con las armas y la ejecución de ejercicios de movilización”.
Los maestros también hicieron lo suyo
Miguel Juan Deulofeu Ramos recuerda que formaba parte de una célula constituida en su mayoría por maestros: “de los 15 miembros de mi grupo, 12 éramos profesores graduados de la Escuela Normal de Maestros de Oriente, a la cual también asistía Frank.
Los educadores jugamos un papel muy importante en toda la etapa de la clandestinidad en Santiago de Cuba, casi todo el alumnado del Colegio de Oriente se integró de forma muy activa a las filas del 26 de julio”.
Sobre las acciones del 30 de noviembre en particular, Miguel revela alguna de sus funciones: “lo primero era distribuir el armamento el día 29, nuestra misión era hacerle llegar las armas a Pepito Tey, Otto Parellada y Vilma espín, entre otros compañeros”.
Orgulloso de haber participado
“Después de distribuir las armas nos acuartelamos en la escuela privada Desiderio Fajardo para de ahí tomar la ferretería Marce”.
Así lo refiere el hoy Teniente Coronel retirado del Ministerio del Interior, Miguel Juan Deulofeu Ramos. “Teníamos información de que en esa tienda existía una cantidad considerable de rifles de cacería, y aunque la misión se llevó a cabo, se malogró el objetivo debido a que las armas confiscadas no eran las esperadas”.
Tiempo después de los sucesos del 30 de noviembre, Miguel llegó a dirigir las actividades de propaganda del movimiento 26 de Julio en la provincia de Oriente, de donde surgió el periódico Sierra Maestra.
Sin embargo, lo que más agradece es que tuvo la oportunidad de protagonizar junto a sus compañeros una de las acciones populares más importantes de la lucha contra la tiranía batistiana.
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