Fiebre porcina: imperdonable atrocidad contra Cuba
Fiebre-porcinaLa Habana.- “Algún día la Historia ajustará las cuentas a los promotores de la guerra biológica contra Cuba”, advierte el guantanamero Andrés Sosa Rodríguez, al recordar los efectos de la Fiebre Porcina Africana en la oriental región en 1980.
Sosa Rodríguez, entonces Subdelegado Provincial de Ganadería, relata que el sacrificio masivo fue superior a 270 mil cerdos, situación que, con el objetivo de controlar la infección, eliminó sin duda la masa porcina.
Este testigo de las pérdidas económicas ocasionadas por la Fiebre Porcina Africana, rememora regulaciones como mojar en formol la suela del calzado en cada punto de control de las carreteras que daban acceso a Guantánamo.
Esa epidemia porcina fue un ejemplo de la política de terrorismo de Estado impuesta a Cuba por los gobiernos norteamericanos.
Muestra de terrorismo de estado
Eduardo Argüelles Duvergel era Director Provincial de Veterinaria en Guantánamo cuando el 26 de enero de 1980 le comunicaron la aparición en Baracoa de mortales síntomas en los cerdos, confirmados después como Fiebre Porcina Africana.
Destaca que las gestiones de las autoridades de la isla para detectar el virus introducido por terroristas anticubanos y el envío de muestras a la antigua Unión Soviética para validar el diagnóstico fueron medidas urgentes que ayudaron al control de la fiebre porcina.
Y agrega que la presencia de especialistas y científicos de la isla, como la inolvidable Rosa Elena Simeón, apoyando el enfrentamiento a la epidemia también fue decisivo.
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