Inicio Enfoques Historia

Hombre de América y el mundo

En su afán por sobreponerse al asma que lo atormentó desde niño estaba ya implícita la voluntad de vencer, que lo acompañaría hasta el día de su caída.

Del pequeño Ernesto se cuenta que ya a los cinco años sabía leer y escribir y que Doña Celia, su madre, era quien le impartía las lecciones en la casa, cuando su respiración agitada no le permitiera asistir al colegio.


En su continuo enrolarse en indagaciones de diversa índole junto a los personajes de los libros de su padre, estuvo quizás la simiente que germinó en necesidad de constatar la realidad de las sociedades latinoamericanas.

Estudiar medicina para sanar los padecimientos del cuerpo del hombre complementaría su avidez de ir tras el mejoramiento humano. Antes de recibirse como médico, en 1953, Ernesto Guevara ya conocía cómo se vivía en su Argentina, en Chile, Perú y Venezuela.

El Costillar de Rocinante

En carta a sus padres Ernesto Guevara se compara con Don Quijote, el que no ha aprendido a retroceder. Admite su devoción por los grandes movimientos humanos y que su idea, de matiz martiano, se ha forjado en el estudio de la evolución social y en la justicia.

Al triunfo de la Revolución cubana, el Che es un pensador maduro, que combina la teoría con originales métodos de dirección. Tiene clara su tesis de que el hombre nuevo se forja en el hacer diario, y de que los dirigentes maduran en el contacto directo con el pueblo.

Puede hablar en foros internacionales de la necesidad de la coexistencia pacífica entre los pueblos, de las precarias condiciones de África y criticar los desiguales tratados comerciales.

Pero no se que queda en la teoría: como los grandes próceres de América, se lanza a batallar por sociedades más justas y se convierte en un hombre de América y del mundo.

 




Artículos relacionados


Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar

Enfoques

Revista Enfoques. Dentro de los Boletines de noticias se inserta los sábados este  espacio, que aborda un tema determinado.