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Los Díaz valientes

La Habana.- Recordar los hechos vinculados al movimiento Veintiséis de Julio probablemente sea evocar lo más trascendente de la historia cubana. En sus filas se engrosó lo más puro de la juventud, sin compromisos con la corrupción y el vicio imperantes en la Isla.

Muchos son los testimonios sobre días tan memorables, pero el de José Buajasán Marrawi descubre una historia casi desconocida de valentía, de la que fue testigo.

En la calle Gloria Setecientos Cuarenta Altos, en La Habana, radicaba la familia de Gabino y Mercedes Díaz, quienes acogieron en su hogar a luchadores clandestinos del movimiento Veintiséis de Julio.

Sin medir los contratiempos y peligros que podría acarrear su proceder, la familia Díaz alimentó y guareció a luchadores como Santiago Ríos, más conocido por el Cabo Ríos, uno de los jefes del alzamiento del cinco de septiembre en Cienfuegos.

Se hizo historia

Con la vista puesta en un futuro mejor, la familia de Gabino y Mercedes Díaz fue testigo excepcional del nacimiento de una nueva etapa en la historia de Cuba.

En su casa de Gloria Setecientos Cuarenta Altos, en La Habana, acogieron a miembros del movimiento Veintiséis de Julio como Salvador Esteva Lora.

También, a Abelardo Rodríguez Medero y Ubaldo Díaz Fuentes, quienes se escaparon del Castillo del Príncipe para participar en el Asalto al Palacio Presidencial, donde fueron asesinados. Toda una cadena de jóvenes apoyó al movimiento revolucionario, con la recolecta de alimentos, ropa y dinero.

Cuenta José Buajasán Marrawi, amigo de la familia Díaz, que en la etapa posterior al asalto al cuartel Moncada se hizo historia sin saberlo. Fue la conducta aguerrida de los jóvenes del centenario para enfrentar a la tiranía lo que movilizó al pueblo.




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