Cuando yo sea grande quiero ser como tú
La Habana.- "Papá, te quiero mucho. Te daré un beso durísimo". Esas son las palabras de Remberto, un pequeño que con apenas cinco años muestra veneración y respeto hacia su padre, y éste se siente orgulloso, complacido, feliz.
Yudiel Ferrer acaricia a su hijo, juntos retozan en cualquier rincón de la casa, juegan a la pelota, a las escondidas, a los Power Rangers; como si ambos fueran niños.
Es entonces cuando la nostalgia invade, de los dos, al más grande. Yudiel repasa su infancia y encuentra pocos segundos junto al hombre inmenso, que aunque lleno de vejeces y caprichos, fue su papá.
Sólo transcurrieron siete años al lado de sus juegos y regaños, sin embargo, Yudiel lo recuerda como un gigante de virtudes.
Un beso durísimo en tu corazón
"Cuando crecí, mi mayor deseo fue ponerle a mi primer hijo varón el nombre de mi padre", expresa Yudiel.
De esa forma, el cinco de junio de 2006 nació Remberto. Ahora con una vida matizada por más éxitos que reveses, con su hijo y su esposa Danay, el protagonista de esta historia confiesa que necesitó mucho el carácter rudo de su padre, los consejos siempre certeros, y hasta el acento guajiro de su natal Camajuaní, en Villa Clara.
Ante la ausencia de su papá, Yudiel aplica la mayor dosis de amor a la familia, sobre todo, al pequeño Remberto.
Este tercer domingo de junio, él sentirá el vacío de su padre, pero un beso durísimo del hijo cerrará las puertas de la tristeza. Retornará la alegría, más aún cuando, en poco menos de nueve meses, el mundo dé la bienvenida a un bebé, posiblemente a otro Remberto.
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