Pascua: misterio y advertencia
Isla-de-PascuaLa Habana.- Basándose en estudios arqueológicos y en la tradición oral de la reducida población de la Isla de Pascua, -famosa por las enormes esculturas allí erigidas-, especialistas concluyeron que la desaparición de la cultura que conquistó esa ínsula aislada en el Océano Pacífico está vinculada a la depredación del medio.
Infirieron que la erección de los típicos moáis, las gigantescas y pesadas estatuas que miran al horizonte y que aparte de fines religiosos tenían el propósito de pregonar la preeminencia social de sus escultores, más la necesidad de nuevos campos de cultivo, llevaron a la tala de los bosques insulares.
Con la madera, además, los habitantes de Pascua (cuyo nombre polinesio es Rapa-nui) fabricaban viviendas y embarcaciones y obtenían combustible.
Antropofagia a la vista
La tala de bosques en la recóndita Isla de Pascua causó la desaparición de las aves y la imposibilidad de fabricar nuevas embarcaciones para la pesca, por lo que la hambruna se enseñoreó entre los isleños.
A la escasez causada por el hombre habría que sumar los desastres de la naturaleza, especialmente la Corriente del Niño, lo que arrastró a los habitantes de la Isla al canibalismo y, finalmente, a la pérdida de su civilización.
La experiencia de esa ínsula del Pacífico, (ubicada a unos tres mil 700 kilómetros de la costa de Chile, a cuya jurisdicción pertenece), nos advierte de lo que ocurriría de continuar la explotación desmedida de los recursos terrestres. ¿Volverá el hombre a la antropofagia cuando el hambre lo acorrale?.
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