Inicio Enfoques Historia

Unas manos que acarician

Unas manos que acarician Unas manos que acaricianLa Habana.- Son las manos de la abuela las que se sienten en la noche cuando los malos sueños llegan. Es su voz suave la que interpreta las canciones más hermosas que alguien puede escuchar.

La abuela, musa de tantos mitos, madre anciana que teje con sus palabras cuentos inigualables, llena la vida de colores con su presencia.

Sus manos, manos fuertes por el trabajo de toda una vida peinan los cabellos de la nieta, esa que la mira e interroga sobre preguntas que no tienen respuestas. Ella colma de amor la existencia de la niña y la complace, la hace sentirse feliz y dichosa de respirar juntas el mismo aire.

Después, cuando pasa el tiempo, las manos amadas se vuelven casi inmóviles. El espejo augura que llega el ocaso y que una estrella más, en pocos días, iluminará la noche crepuscular.

Los mejores recuerdos de la vida

Hoy las cosas han cambiado. Cuando llega el miedo en las noches, la niña, que ahora es una mujer, tiene que enfrentar sola sus temores.

Las manos de la abuela ya no peinan sus cabellos. Ya ella no cocina… Ni se escuchan sus pasos en la casa. Lágrimas emergen de muchos ojos porque la ausencia hiere pero no mata porque los recuerdos están en la memoria.

El amor es la huella que perdura en la vida de su nieta. Del pasado emergen momentos en los que se llora y en los que se ríe, sobre todo eso, se ríe porque a la abuela le encantaba reír.

Y es en ese momento que la joven se pregunta si algún día logrará ser una abuela tan especial, capaz de espantar los malos sueños de sus nietos, de entonar canciones con dulce voz y acariciar, con manos fuertes y puras, los cabellos de los hijos de sus hijos.




Artículos relacionados


Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar

Enfoques

Revista Enfoques. Dentro de los Boletines de noticias se inserta los sábados este  espacio, que aborda un tema determinado.