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Intenciones macabras

La Habana.- Uno de los objetivos de las administraciones norteamericanas fue eliminar a los dirigentes de la Revolución . Los atentados contra la vida de Fidel comenzaron a fraguarse desde antes de 1959.

La década del 60 del pasado siglo fue muy virulenta, pues la Central de Inteligencia Americana orquestó varios planes para asesinar al Comandante en Jefe y desestabilizar al pueblo cubano.

En el año 1961, en víspera de la invasión mercenaria por Playa Girón, ocurrió un hecho peligroso. Miembros de la organización contrarrevolucionaria Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP) y agentes de la CIA, planearon el asesinato del Comandante en Jefe.

Esa acción la llevarían a cabo durante un multitudinario acto que se celebraría frente al antiguo Palacio Presidencial.

Golpe bajo

Con el propósito de acabar con la vida de Fidel, los terroristas del llamado Movimiento Revolucionario del Pueblo contaban con un detallado plan elaborado por la CIA.

Dispararían con armas automáticas y una bazuca a la tribuna donde hablaría el Comandante en Jefe durante un acto que se efectuaría en abril de 1961. Además, esos contrarrevolucionarios pretendían crear un estado de pánico en la población y para eso pensaban incendiar las tiendas Sears, Fin de Siglo y el Encanto.

Ese plan recibió el nombre de Operación Liborio. Para eliminar al líder de la Revolución los terroristas ocuparon un apartamento próximo al Palacio Presidencial y allí guardaron las armas, esperando el día del acto.

Lo que no sabían esos enemigos de la Revolución es que en el pueblo cubano existen miles de vigilantes insomnes, listos para proteger un proceso que dio voz a los humildes.

Un puñetazo en la cara del Tío Sam

La Operación Liborio estaba en marcha. En 1961 la tienda El Encanto fue destruida por terroristas patrocinados por la CIA, quiénes también pretendían acabar con la vida del Comandante en Jefe. Pero apareció un elemento con el que no contaban.

La Seguridad del Estado sorprendió a una contrarrevolucionaria cuando colocaba una petaca explosiva en la tienda Sears.

El Ministerio del Interior intensificó las investigaciones y neutralizó la Operación Liborio. La Seguridad del Estado detuvo a los terroristas y ocupó las armas situadas en el apartamento próximo al Palacio Presidencial, cerca del lugar donde Fidel hablaría.

En esa ocasión, como en otras posteriores, se demostró que los combatientes de la Seguridad del Estado junto al pueblo forman un brazo armado, siempre dispuesto a salvaguardar la Revolución.




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