Nuestra América hoy
Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, escribió José Martí en el ensayo Nuestra América, publicado en 1891 en EL diario mexicano El Partido Liberal. Con la urgencia que caracterizó su acción en los finales de su vida, sentenció: Lo que quede de aldea en América ha de despertar… ¡Los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado como la plata en las raíces de los Andes…Martí sabía de los intereses que estorbaban la unidad de la América de habla española, y advertía: Los que no tienen fe en su tierra son hombres de siete meses.
Hoy el gigante de siete leguas alimenta una camada sietemesina que impide servil la integración de la América nuestra.
Verbo Avizor
Cuando Martí escribe que América ha de salvarse con sus indios y condena a los que piden fusil en los ejércitos del Norte, parece anticipar el presente de bases estadounidenses que apuntan hacia las repúblicas nuevas. En el ensayo Nuestra América escribió Martí: Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos, y su advertencia se renueva ante quienes persisten en suscribir con Washington tratados militares y de comercio a pesar de las contrarias evidencias de la crisis económica mundial y los fracasos de otros acuerdos. La masa inculta es perezosa, y tímida en las cosas de la inteligencia, y quiere que la gobiernen bien; pero si el gobierno le lastima, se lo sacude y gobierna ella -escribió Martí, confiando en esa sabiduría popular que hoy se expande en América.
Tiempo de creadores
Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España –escribió Martí en el ensayo Nuestra América. Martí comprendía que la necesidad impulsa la Historia, y leyendo en el devenir del mundo anticipó el porvenir americano, cuando desde Venezuela y Ecuador y Bolivia y Nicaragua se yerguen hoy los brazos para el saludo y la batalla. Y empiezan a ser otros los políticos en El Salvador y Paraguay y Uruguay. Y diferentes en Argentina y en Brasil. Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa, y la levantan con la levadura de su sudor –escribió Martí. Entienden que se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación.
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