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La fórmula económica del Che

La Habana, Cuba.- Seguidor de las doctrinas de San Carlos, como llamaba a Marx con la más marxista irreverencia, Ernesto Che Guevara concedió una importancia especial a la economía, como base de la construcción de una nueva sociedad.

Desde joven el argentino se había acercado no sólo a la obra de Marx, sino también a Federico Engels y a Vladimir Ilich Lenin.

 

Fue aquel un desprejuiciado acercamiento lo que le permitió elaborar un cuerpo teórico propio que sentó las bases del Sistema Presupuestario de Financiamiento, el experimento económico que aplicó después en Cuba desde su cargo de ministro de Industrias, en 1961.

El largo estudio del marxismo le allanó el camino para llevar a la práctica las ideas sobre la construcción del socialismo, acto colosal que veía como “un fenómeno de producción, organización y conciencia”.

Elevar la productividad

Para el Che, “el socialismo es un fenómeno económico y también un fenómeno de conciencia, pero debe realizarse sobre la base de la producción. Sin una producción importante no hay socialismo”.

Por eso, el Comandante Guevara retomó una idea leninista, la filtró por el alambique revolucionario de una nueva experiencia histórica e impulsó el trabajo voluntario, algo inédito en este lado del mundo.

Sin embargo, tenía claro que ese novedoso y altruista movimiento no podía sustituir a la productividad del trabajo, categoría que defendió en la teoría y la práctica.

“Todo se reduce a un denominador común en cualquiera de las formas en que se analice: al aumento de la productividad del trabajo, base fundamental de la construcción del socialismo y premisa indispensable para el comunismo”, decía el Che en El Socialismo y el hombre en Cuba.

Che, ahora

Hoy que el país vive un proceso de actualización del modelo económico que, lejos de lo que algunos pueden creer, ratifica la doctrina guevarista de la necesidad de aumentar la productividad y de convertir el trabajo en la primera necesidad del ser humano.

Ya Raúl ha pedido desterrar la idea de que Cuba es el único país del mundo donde se puede vivir sin trabajar y esa afirmación está perfectamente alineada con el pensamiento económico del Che.

Como Raúl hoy, el argentino abogó por desarrollar una nueva actitud ante el trabajo, el cual, dijo, debe ser una necesidad moral.

“Productividad, más producción y conciencia, esa es la síntesis sobre la que se puede formar la sociedad nueva”, aseguró el Che hace 45 años y esa fórmula parece marcar ahora el rumbo de la nación, empeñada en salir de un complicado atolladero económico.




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