En medio de la alegría, una bomba ocasionó el terror
La Habana, Cuba.- Con apenas seis años de edad, Adis no podía imaginar que en medio de tanta alegría y entusiasmo por el Día de los niños aquel 12 de julio de 1997, el estruendo que la hizo sujetar duro la mano de mamá, correspondía al estallido de una bomba.
A escasos metros del Salón Rojo donde los niños disfrutaban de una bonita fiesta en su día, el mercenario Raúl Ernesto Cruz León, reclutado por el terrorista Posada Carriles, colocó, como confesara después, un artefacto explosivo en el lobby del Hotel Capri, sin importar que muy cerca se celebraba la fiesta infantil.
Adis recuerda que el actor Rafael Lahera, con su personaje Caín Caín, intentó calmar a los pequeños y a sus padres, que ya comenzaban a inquietarse seguros de que algo grave sucedía.
Un crimen imperdonable contra inocentes criaturas
Los niños tomados de las manos de los mayores y en fila ordenada lograron salir del Salón Rojo del Hotel Capri sin entender por qué debían abandonar su fiesta.
Cuando ganaron la calle se encontraron en medio de una multitud que alarmada miraba atónita la humareda y los destrozos, y comentaba sobre el estallido de una bomba en el recibidor de esa instalación turística del vedado capitalino.
Con sus SEIS inocentes años Adis lloraba pero no alcanzaba a darse cuenta de lo que en realidad sucedía.
En ese momento se escuchó otro fuerte estallido unas cuadras más abajo, y ambas, casi corriendo, llegaron a casa. La niña oía aturdida y asustada el recuento que hacía su mamá a los vecinos, pero solo algún tiempo después comprendió el peligro de muerte que corrió su vida y la de sus compañeritos.
El mayor castigo para los terroristas
Aunque han pasado 13 años de aquellos atentados con bombas que impidieron a Adis y sus amiguitos pasar un feliz Día de los Niños, la joven de 19 años no olvida el terror ni el susto que provocaron las explosiones, la primera en el lobby del Hotel Capri, y la segunda, como supo más tarde, en el Hotel Nacional.
Ahora, mientras prestaba atención a Las Razones de Cuba frente a su televisor, y escuchaba las declaraciones del connotado terrorista Francisco Chávez Abarca, la joven Adis apretó el puño izquierdo y dijo a sus padres de manera resuelta:
“Esos son unos asesinos, el mayor castigo que merecen no es la muerte porque así no sentirían lo que es el sufrimiento… deberían mantenerlos por el resto de sus vidas encerrados en una celda, para que paguen por sembrar el terror y la muerte en nuestros pueblos”.
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