El recuerdo del primer paciente
La Habana, Cuba.- “Llegó con su mamá. Le dolía mucho. La revisé urgente. El examen físico resultó normal. Solo era un dolor de estómago”.
Así reseña Daimir Abreu su primer encuentro con la pequeña Reysa, lo que fue también su primera experiencia como médico. Recién graduado de la Facultad de Ciencias Médicas de Villa Clara, Daimir cumple ahora misión internacionalista en Venezuela.
En la Patria de Bolívar lo reciben las consultas, las clases, más estudio. “Son jornadas largas pero placenteras, porque sabes que con tu trabajo favoreces a otro”, manifiesta el joven médico.
En las noches, comenta Daimir, llega el desvelo, la añoranza por la tierra lejana, por la familia, la novia, los amigos. “Pero retorno a la realidad, afirma, y orgulloso de mi profesión, me pregunto ¿a cuántos pacientes ayudaré mañana?”,.
La magia de la medicina
Solo era un dolor estomacal, pero desde aquel día la niña Reysa hace que su mamá la lleve todas las semanas hasta “el señor que le quitó el dolor”.
“La espero en mi consulta, aguardo sus dibujos, y entonces valoro más la magia de la medicina”, refiere el joven colaborador en Venezuela Daimir Abreu.
Fue solo un encuentro y aquella niña de apenas siete años también aprendió la importancia de la labor de un médico. Que alguien te atienda, te cure, y hasta te mime, son acciones que hasta los ojos de un niño pueden ver.
Llegue hoy a Daimir, ese muchacho que a pesar de la juventud se consagra incondicionalmente al trabajo, y a todos los médicos, un merecido reconocimiento por hacer de cada día una constante lucha por la vida.
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