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Mujer seropositiva: ser o no ser madre

La Habana.- Aunque muchos piensen que las mujeres infectadas con el VIH no deben tener hijos, lo cierto es que la maternidad es un derecho de todas.

Ahora bien, ese derecho implica una gran responsabilidad antes, durante y después del embarazo, para garantizar la salud del niño y la de la madre. También deben valorar las consecuencias. Aunque existe riesgo de transmisión durante la gestación, el parto o por la lactancia materna, no todo está perdido.

En Cuba, por ejemplo, un alto por ciento de esos bebés nace sano, gracias a los cuidados que les brinda nuestro sistema de salud. Sobre ello nos habló la doctora Margarita Morales, del hospital gineco-obstétrico capitalino América Arias.

Ella nos decía que debido a la carga viral presente en los fluidos y en el canal del parto, a las mujeres seropositivas se les practica cesárea, y no pueden lactar al bebé, porque a través de cualquier absceso en las mamas, el niño podría infectarse.

Nacer sano es posible

Casi todos los recién nacidos de madres infectadas muestran resultados positivos en el examen del VIH, pues reciben los anticuerpos de la madre, pero ello no significa que hayan adquirido el virus.

Se les aplica el medicamento y se les da seguimiento, y al año y medio de nacidos se hace un diagnóstico final, pues en ese período los niños van eliminando los anticuerpos maternos, si no están infectados, y crean los propios.

La doctora Margarita Morales, del hospital América Arias, nos decía que es importante para las mujeres conocer que son más vulnerables que los hombres, no solo al VIH/SIDA sino a todas las infecciones de transmisión sexual, debido a razones socio-culturales y biológicas.

Por eso deben cuidarse, por ellas y por sus hijos.

Por la madre y por el niño

A las mujeres con el VIH que desean tener hijos, se les brinda consejería reproductiva y asesoría genética. Ya embarazadas, reciben consultas periódicas y medicamentos contra el virus, explicó a este espacio la doctora Margarita Morales, ginecóloga del hospital capitalino América Arias.

Entre esos fármacos está el Retrovir, que junto con la cesárea, reduce a un dos por ciento el riesgo de infección del bebé. Este antiviral debe tomarse bajo estricta supervisión médica, durante los últimos seis meses del embarazo, y el recién nacido lo tomará por seis semanas. Aunque el Retrovir no elimina el virus del SIDA, sí reduce su actividad.

La doctora Morales explicó que desde hace veinte años, a todas las gestantes se les realiza la prueba del VIH.

Las que resulten seropositivas, reciben atención especial de un equipo de médicos, psiquiatras, psicólogos, ginecólogos y otros especialistas.




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