En la cuenta regresiva: Indianápolis 1987
La Habana.- Aunque la sede inicial fue concedida a Santiago de Chile, otra vez la renuncia a unos Juegos Panamericanos complicó las cosas.
Ecuador tampoco pudo asumir en su condición de suplente y cuando parecía que La Habana sería designada, una maniobra de último momento le otorgó la décima edición a la ciudad estadounidense de Indianápolis.
Tras la protesta de Cuba, las máximas autoridades deportivas del continente y la nación norteña presentaron excusas por escrito y el acuerdo de que la capital cubana organizaría la venidera edición en 1991.
De lo más destacado en Indianápolis estuvo el atletismo con figuras mundiales, la natación con Silvia Poll, de Costa Rica, y Anthony Nesty, de Surinam; en tanto Brasil le arrebató sorpresivamente el trono del básquet varonil a los locales.
Cuba, respuesta deportiva y patriótica
En un ambiente enrarecido políticamente, la delegación cubana no solo compitió en los décimos Juegos Panamericanos de 1987 en Indianápolis, sino que mantuvo el segundo puesto en la tabla de medallas.
Liderados por pesistas, gimnastas, luchadores, esgrimistas y boxeadores, la comitiva nacional sumó setenta y cinco oros, en tanto en el plano individual sobresalieron Ana Fidelia Quirot, Lourdes Medina y Javier Sotomayor, por solo mencionar algunos nombres.
El béisbol se llevó una corona bien peleada con los anfitriones, al tiempo que no faltaron incidentes en las instalaciones deportivas por parte de enemigos de la Revolución, quienes recibieron respuestas con resultados y hasta con los puños.
Cuatro años más tarde se produciría para Cuba el hecho más trascendental en estas justas.
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