Fina García Marruz escribe a los Cinco cubanos
La Habana, Cuba.- Es privilegio de Los Cinco héroes recibir en la correspondencia tanta carga de amor y poesía como las que proceden de las cartas de Fina García Marruz, Premio Nacional de Literatura, a la que muchos han definido con elogios precisos que sé desagradaría repitiera en este trabajo, debido a su extraordinaria modestia.
Autorizado por su autora a reproducir sendas cartas dirigidas a Antonio Guerrero y René González, hago síntesis de éstas, obligado por el espacio y el tiempo de las normas editoriales, y sólo por ello.
Expresa Fina que motivada por una amiga común le escribe a René la impresión que le ha causado a ella y a Cintio, su esposo, los versos de René, tal como anteriormente hizo con sus dos hermanos poetas Antonio y Ramón.
Una total ausencia de odio
En su carta a René González, uno de Los Cinco antiterroristas presos en Estados Unidos, Fina García Marruz señala que “hay quienes son de tan ruda naturaleza, que piensan que a los hombres dedicados a deberes mayores como son los que defienden a su patria, no se ocupan de hacer o de leer versos, cuando Maceo, en sus pocos ratos de descaso, leía las rimas de Bécquer, que era su poeta preferido”
Para Fina, Premio Pablo Neruda, todo lo que escriben Los Cinco está presidido por una singular delicadeza… “la forma en que aman, una primera exigencia de pureza, una total ausencia de odio que está en todos sus alegatos, una alteza, capaz hasta de humor, advertible en aquel que parece sonreír, de su doble cadena perpetua, cuando bastaría solo con una…”
Llegarán repartiendo alegrías
En todo momento Fina García Marruz reconoce en los versos de los héroes esa cubanía esencial que dice “No se rebaja nunca a la queja, que enseña el más amado de todos los cubanos: “Oculto en mi pecho bravo la pena que me lo hiere ”.
No menos cargada de sentimientos es la carta en la que agradece a Antonio Guerrero la felicitación enviada a ella por el Día de las Madres.
“¿Qué le voy a decir de los versos que lo acompañan? Si usted sabe que contra todo “viento y marea” no hay vientos ni “dolores del alma” que no auguren, que así como no hay noche sin aurora, tendrá que llegar el día del regreso, en que vendrá con sus hermanos “repartiendo alegrías”.
“Ya ve lo que le dice ese otro poeta aprisionado, que usted, aún en el hueco de Oklahoma, si tiene “libertad de amar”, “si su alma es libre”, ¿quién le sujeta el vuelo?.
Los versos que les acompañan
Al recibir el Premio Pablo Neruda, Fina García Marruz fue calificada como “una de las más puras voces líricas de las letras cubanas, amén de sus virtudes humanas”.
Y así lo confirma este fragmento de la carta que le escribiera a Tony: “Pero no se puede leer en calma su Prefacio, sus dieciocho días aislados –“separación, caja negra, castigo,” sin sentir que se levante en uno, no una piedad, que ustedes no buscan ni necesitan, sino una seguridad invencible, en que a una fuerza negativa, no puede sino responder otra mayor positiva…”.
Al hablar de los versos del héroe afirma que: “usted, aún en esas condiciones imaginaba cosas bellas, e hizo versos, con esa capacidad que ellos tienen para acompañar, y aunque siempre la poesía se relaciona sólo con la belleza, se suele olvidar que ella es una forma del bien, de la bondad.”
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