Tributo a una destacada científica
Doctora Rosa Elena Simeón Negrín, extraordinaria figura y revolucionaria consecuente, quedó para siempre en la historia de la Ciencia CubanaLa Habana.- La doctora Rosa Elena Simeón Negrín, extraordinaria figura y revolucionaria consecuente, quedó para siempre en la historia de la Ciencia Cubana.
Su gentileza, afabilidad y gran sencillez, se alzan entre las virtudes que acompañaron durante toda la vida a esta investigadora por excelencia.
En este ocho de marzo, Día Internacional de la Mujer, recordamos muy especialmente a la excepcional cubana y su dedicación infinita a sus grandes amores: su hija y el trabajo científico. “Con su tropa con la que estaba dispuesta a librar cualquier batalla”, y así lo manifestó muchas veces, avanzó por el desarrollo de la ciencia y la innovación tecnológica del país.
En los últimos años de su vida se desempeñó como Ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y hoy su ejemplo prevalece como paradigma de científica.
Pasión por la ciencia
Graduada de medicina, la doctora Rosa Elena Simeón, no pensó que la vida la llevaría por el sendero de las investigaciones.
Pero así fue, su paso por el Centro Nacional de Investigaciones Científicas, el trabajo como jefa del departamento de Virología y después en la dirección de Microbiología, y su labor de enfrentamiento a la fiebre porcina africana. Dentro de ella llevaba una pasión sin límites por la ciencia, que la acompañó siempre.
“Era parte de mi vida”, señaló en cierta ocasión, como también lo fueron su esposo e hija. Rosa Elena Simeón nos dejó extraordinarias vivencias, una inquebrantable fe en la justeza de la Revolución y un amor eterno por la ciencia.
Su legado, como rosas por doquier, se afianza en las nuevas generaciones de científicos.
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