Etapa sui-generis
La Habana, Cuba.- La adolescencia es una etapa del desarrollo humano aceptada por todos, que no significa solo el cambio de la niñez a la adultez, sino que en su devenir sobrevienen cambios biológicos, psicológicos y sociales.
En ese período se produce la pubertad, una fase muy importante en la adolescencia en la que el aparato reproductor madura. Cada cuerpo comienza a prepararse para tener descendencia y surgen rasgos físicos que diferencian a muchachas de muchachos.
En los varones aparece la barba; la voz se hace más grave, y el vello se extiende por casi todo el cuerpo; en las hembras, se desarrollan las mamas, y aparece vello en axilas y pubis.
En poco tiempo se produce un crecimiento muy rápido, y se alcanza la estatura y el peso casi definitivos; sin embargo, faltan otros aspectos de orden psicológico y social que completan la madurez de una persona para la llegada de un bebé.
Jugar a ser mamá
La doctora Tania María González refiere que el embarazo y la maternidad tienen un fuerte impacto psicológico, social y biológico a cualquier edad que se presente, pero en la adolescencia supone mayores complicaciones.
La especialista en Medicina General Integral resume como riesgos más frecuentes: hipertensión gravídica y partos prematuros, nutrición insuficiente, parto prolongado y difícil, así como desproporción cefalopélvica, entre otros factores que determinan la mortalidad materna e infantil.
Asegura que el mayor impacto se observa en el plano personal de la adolescente, porque tiene que asumir el reto de ser madre y responsabilizarse con el cuidado de su hijito, aun cuando no ha consolidado su propia formación.
La adolescencia es una etapa de constantes crisis psicológicas como expresión de la búsqueda de independencia o autonomía, ¿cómo conjugar entonces, dos procesos tan diferentes como maternidad y adolescencia?
La incomunicación, un arma letal
En Cuba, los medios de difusión masiva junto a centros médicos y escolares divulgan información necesaria para que una adolescente conozca los pro y contra de embarazarse antes de llegar a la adultez, sin embargo, esa información resulta muchas veces insuficiente si la comunicación familiar es nula.
Define Tania María González que la “Incomunicación” debería encabezar la lista de causas que llevan al embarazo y maternidad en esa etapa. A ello se une la curiosidad por descubrir si se está biológicamente preparada para ser madre, relaciones sexuales prematuras y temor a no lograr otro embarazo.
Subraya la especialista en Medicina General Integral que en la adolescencia la forma de pensar propicia la duda, la muchacha no piensa en la posibilidad de poder embarazarse y pierde tiempo en acudir al médico.
Comunicárselo a los padres constituye un trance difícil que muchas veces provoca respuestas agresivas y nada solidarias.
Si de ser madre se trata
La llegada del primer hijo en la adolescencia es en la mayoría de los casos un evento no deseado o no planificado, que provoca rechazo y ocultamiento a los padres.
Ello crea en las jóvenes madres un complejo de inferioridad que les hace abandonar los estudios, como asegura la doctora Tania María González. Si un familiar se ocupa de la crianza del bebé, la adolescente puede continuar con sus estudios pero entonces percibe que pasa a ser como una hermana mayor y no propiamente una madre.
Con la llegada del bebé surgen situaciones exigentes como lactancia, atención permanente, sugerencias o reproches ante tanta responsabilidad.
Por tan sobradas razones será más conveniente postergar el embarazo y la maternidad para cuando la madurez permita asumirlos; vale la pena disfrutar plenamente un proceso tan hermoso como la llegada de una nueva vida, ¿No crees?.
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