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La actualización económica y el vocabulario popular

La Habana.- Términos borrados del léxico popular durante casi medio siglo, han vuelto a
renacer en Cuba al calor del proceso de actualización del modelo de gestión económica.

Tal vez el más llamativo ejemplo ha sido el sistema impositivo que recolocó en el
vocabulario del cubano conceptos como declaración jurada, deducciones o impuesto a las
ganancias.

Los tributos, prácticamente olvidados durante casi medio siglo, han regresado
a la vida de los cubanos, quienes nos acostumbramos a recibir prestaciones sociales
salidas del presupuesto estatal, sin preguntarnos de donde venía ese dinero.

Hoy, la realidad reafirma que los tributos son una forma de aportar a una cuenta que es de todos
y que, más tarde o más temprano, nos beneficiará. Pero ya muchos han incorporado nuevos
términos a su vocabulario.

De la televisión a la vida cotidiana

Cualquiera sabe hoy qué es un paladar, esos restaurantes privados que suman casi un millar y medio en todo el país.

Pero, ¿de dónde salió el nombre? Hay que remontarse hasta inicios de los 90 para recordar a la telenovela brasileña Vale Todo, que por esos años aciagos transmitía la Televisión Cubana.

Con la actriz Regina Duarte como protagonista en el papel de Raquel Accioli, aquella telenovela narró la historia de una provinciana con pocos recursos que fundó una venta de comidas bajo el nombre de “El paladar de Raquel”.

Casi simultáneamente a la transmisión de la telenovela, el gobierno cubano autorizó la
creación de restaurantes privados y el gracejo criollo hizo lo demás.

Esos negocios comenzaron a ser llamados de manera popular como paladares y después pasó a ser
denominación de origen. Los paladares saltaron de la televisión a la vida cotidiana.

Ya estaba inventado

Muchos creen que los cubanos, con ese afán que tenemos de inventar términos, fuimos los
creadores de la denominación de cuentapropistas a quienes se desempeñan en el empleo no
estatal.

Pues sorpréndase. Esa palabra, que ya pasó al vocabulario popular, está recogida
en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española como un argentinismo que
designa a la “persona que, sin ser comerciante o profesional, vive de su propio negocio”.

Esa denominación se adapta perfectamente a los más de 333 mil cubanos que han iniciado
emprendimientos económicos personales.

Es la evidencia de que el actual proceso de actualización del modelo de gestión ha tenido también una expresión en el vocabulario
popular, aunque lo más importante es haber comenzado a transformar el panorama económico
del país.




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