Cuando se imita lo mal hecho
En tiempo de crisis económica y de otros problemas que contribuyen al deterioro y al cambio de valores a escala mundial urge fortalecer patrones de conducta adecuados, especialmente en las nuevas generaciones. Los jóvenes, guiados más por un instinto, que por el deseo de actuar, de acuerdo con las normas que sustenta la sociedad en que viven, imitan patrones de conducta poco saludables, como la tendencia al tabaquismo.
Bajo el falso mito de que fumar eleva la autoestima, libera tensiones y les acerca a la moda los jóvenes se adentran en ese mal hábito: primera causa de muerte prevenible en el mundo. En Cuba ya se trabaja en la formación de estilos de vida sana mediante proyectos intersectoriales, extensivos tanto a escuelas como a la comunidad.
Con sabor a tarde
La puntualidad, tan ligada a la responsabilidad constituye la disciplina de estar a tiempo para cumplir nuestras obligaciones: una reunión de amigos, un turno de trabajo, un proyecto a concluir… Es algo indispensable para crearnos carácter, orden y eficacia, lo que redunda en proyectos más ambiciosos de trabajo, realizar más actividades de las normales y por supuesto, ganar la confianza de quienes nos rodean. Si por el contrario se es un impuntual recalcitrante, se deduce con facilidad la escasa organización del tiempo. El impuntual prefiere conversar y reír con los amigos que asistir a clases, o hacer una sobremesa y retrasar la entrada al trabajo. Precisamente el resultado de vivir según los gustos se convierte en la pérdida de la responsabilidad por los actos, y poco a poco se reafirma el vicio de llegar tarde a todo.
La verdad como virtud
Siempre que hablamos de actuar con base en la verdad, de dar a cada quien lo que corresponde, hablamos de honestidad. Ser honesto representa ser genuino, auténtico, objetivo y expresar respeto por uno mismo y los demás. La honestidad, como la puntualidad y la responsabilidad constituyen condiciones fundamentales para las relaciones humanas, para la amistad y la vida en sociedad. Ser deshonesto es ser falso porque se busca el encubrimiento, la honestidad en cambio, tiñe la vida de confianza y sinceridad. De esa virtud dice Martí en sus Obras Completas: Sáquese a lucir, y a incendiar las almas, y a vibrar como el rayo, a la verdad, y síganla libres los hombres honrados/ La verdad, una vez despierta, no vuelve a dormirse, que el espíritu, más vasto que el mar, ni se seca ni se evapora.
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